El simple hecho de hacer lo mínimo.
Nadie dijo que sonreír fuera malo, o que por gritar te quedarías sin voz. Nadie te dijo en alto lo que pensaba de ti, ni tú le decías lo que sentías por él. Tenemos que cambiar ese ''ya no puedo'' por un simple ''si''. Hay que hacer de lo imposible lo posible. O simplemente, de la nada hacer todo, todo cuanto a mejor. Piensa que esto solo sucede una vez, y está vez será para siempre. Porque todo sucede una vez, una vez y nada más, así que, voy a desperdiciar mi tiempo a tu lado, es lo único que se puede hacer.
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